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martes, 9 de enero de 2018

Museo de Belenes de Mollina (Málaga)






            Acaban de terminar las Navidades y uno se apresta a escribir sobre algo excepcional: El Museo de Belenes del pueblo malagueño de Mollina, creado por el mollinato Antonio Díaz, quien me cuenta en si despacho cómo surgió la idea, concretada en la Fundación Díaz Caballero.



            Antonio Díaz vive en Granada, donde ejerce como arquitecto, además es hombre del campo donde en Lucena, en la provincia de Córdoba, posee olivos de los que produce un buen aceite de una marca. Se me queja delante de un diorama de San Francisco de Asís, fundador de los belenes en el siglo XIII, de que España que posee el mejor aceite de oliva del mundo, no le damos ningún valor. Pagamos por un botellín de agua un euro y no somos capaces de pagar por un buen litro de aceite cuatros, cuando hemos de venderlo a granel a Italia y este país, con su buen hacer artístico en el mundo del diseño lo revende por todo el mundo a un precio exorbitante y diciendo que es de producción italiana cuando en realidad es español.  Su aceite virgen extra lleva por marca “Garay” y está producido en exclusiva para el Museo de Belenes, cuya lata de un litro cuesta en la tienda del museo 9 euros. www.cortijogaray.com  Yo me compré la de variedad arbequina, pero no estamos aquí para hablar de esto, sino de los pesebres navideños.



            En su despacho, Antonio me cuenta que el belén de Navidad tiene parte de arquitectura en cuanto al diseño y a la forma de montaje. Su singular museo se ha convertido en centro mundial del belenismo; fue inaugurado hace un par de meses por la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, y a día de hoy – 4 de enero de 2018- han pasado por él más de 40.000 personas, que se han visto gratamente sorprendidas por el buen gusto del museo, incluso hasta la directora de un festival de cine turístico de Brasil, Marta Lobo, se ha interesado por el video institucional que tiene la institución.






            Me cuenta Antonio que ha tenido que atender, en estos días navideños, a periodistas de toda España, incluso de diversos países extranjeros, dada la singularidad del museo. Según se aprecia, es una ventana abierta al arte, la tradición y el vanguardismo, pues se trata de un espacio privilegiado donde los belenes brillan con luz propia. En total tiene más de 1.000 figuras de 60 belenes de España (principalmente de Andalucía y de Cataluña), además de otros de Italia, donde comenzó el pesebrismo y también de Estados Unidos, Rusia, Alemania, Alaska, Perú, India o México, este último con figuritas en forma de esqueletos, tan amantes los mexicanos de la muerte.



            Aconsejo entrar al museo y comenzar por el video institucional, da una idea genérica del mismo. Para mí, lo más atractivo es el diorama del comienzo, con el triunfo del emperador Constantino, que convirtió el imperio romano al cristianismo, y cuya madre figura en la historia con el nombre de Santa Elena. La obra es de la italiana Ángela Tripi, elaborada en 2008, pero montada aquí el año pasado, Desde el arco del triunfo se aprecia otro que muestra a San Francisco de Asís, santo patrono del belenismo porque en su país natal figura como el creador de los belenes. Merece la pena visitar la cueva, un gran nacimiento que muestra, con una gran perspectiva, con muchísimos personajes, entre ellos el propio Antonio Díaz; parece un cuento de las Mil y una noches. Un par de salas está dedicada a la historia sagrada desde Adan y Eva, hasta la muerte de Jesús en el Gólgota, pasando por el triunfo de David ante Goliat, el nacimiento del Niño Dios o su vida pública, resucitando a Lázaro. ¡Precioso!





            Me encantó el gran belén dedicado a las ocho provincias andaluzas, en el que se muestra la Peña de los Enamorados de Antequera, el cenachero de Málaga o el Tajo de Ronda, sin olvidarse de la Alhambra de Granada o los olivareros de Jaén. Sin embargo, el summum del belenismo lo concretan unas muestras de Italia, del popular Antonio Pigozzi, que puso un trasfondo de un pueblo de los Apeninos.




            Como anécdota, en un mes que lleva abierto el Museo de Belenes, ya se han recibido dos quejas oficiales: Una por el desnudo integral de Eva y la otra por ser un canto al independentismo catalán, ya que muchas figuritas llevan la clásica barrineta, típico gorro del traje típico de esta región española. Concluyo la visita en la vitrina donde se muestra un nacimiento con los dos Papas, Benedicto XVI y Francisco I.



            El Museo de Belenes se encuentra a la altura del punto kilométrico de la autovía A-92, en el pueblo malagueño de Mollina, y quien quiera saber as que vea su páginas web: www.museodebelenes.com

2 comentarios:

Francisco José Audije Pacheco dijo...

Muy interesante tu reportaje, Paco.
Los belenistas son auténticos artistas, puestos al servicio de representar este hecho bíblico, del nacimiento de Cristo y sus circunstancias.
Te sugiero y te animo, a que visites también los belenes que montan en la ciudad de Cáceres, por sus diferentes iglesias y centros culturales y sociales. Son una verdadera maravilla. Los belenistas cacereños son unos auténticos arquitectos de la historia y de la ilusión, aunque, desgraciadamente, pasen desapercibidos más allá del término municipal de aquella magnífica ciudad extremeña, que es la capital de tu tierra y de la mía.
Felicitaciones por tu artículo, y por tu mirada curiosa e ilustrativa.
FRAN AUDIJE

Eladio San Juan Brasero dijo...

Excelente reportaje, Juan P., interesante lo del aceite y creo muy sabia la nota que nos hace Fran Audije, sobre los belenes cacereños.
Un abrazo.